Valquirias en en Reino VikingoLa raza de las Valquirias en el Reino Vikingo

A pesar de que su raza surgió de un gran sufrimiento y tragedia, las Valquirias se han levantado de su pasado escondiendo sus alas mágicas.

Algunas de las Valquirias pueden realmente volar con sus delicadas alas; otras suspenderse en el aire. Severas distribuidoras de justicia, las Valquiria buscan su venganza y nunca olvidaran una injusticia.

Sin embargo, una vena misericordiosa corre profundamente por su venas, que las hace bien conocedoras del dolor y sufrimiento. Ellas son rectas por norma y ninguna están para celebraciones, aunque con la raza de los hombres tienden a enfurecerse menos rápidamente.

Las Valquirias son las artífices y las guardianas del Código Valquirio, las leyes básicas en el Reino Vikingo y uno de los documentos más importantes jamás escrito. Cantando sus pasajes, las Valquirias vuelan ferozes a la batalla y siempre luchando para proteger el reino.

Un poco de historia

Brunilda fue la primera Valquiria y está casada con el rey Sigurd. Madre de todas las Valquirias, de alas color carmesí, liberó a su pueblo y mató a todos los invasores que las habían tiranizado.

El pueblo de las Valquiras vivía en una isla y su supervivencia dependía de lo que podían pescar. Después de la primera destrucción y que cambio el mundo tal y como se conocía Brunilda una de las jóvenes de la aldea ayudó en su reconstrucción. Pronto adapto su estilo de lucha para poder enfrentarse a adversarios más grandes y fuertes que ella. Era conocida por proteger a todos aquellos que no eran capaces de defenderse por si mismos.

Un día el pueblo fué visitado por barcos. Pensando  que iban a ser rescatados de su aislamiento el miedo se apoderó de ellos cuando percibieron que era una nave de guerra. En lugar de la salvación los guerreros invasores sitiaron su pueblo. Los más afortunados fueron asesinados, otros en cambio fueron torturados. Los ancianos fueron utilizados como animales de carga. Las más jóvenes fueron seleccionadas para el matrimonio.

Brunilda se negó a luchar en los circos de lucha. En un ataque de furia mató a varios de sus captores pero al final fue abatida.  En el suelo, moribunda los maldijo en el nombre de Odín. Toda la aldea lloró por lo sucedido. Su cuerpo renació en una nueva forma con harapos y sin armadura sosteniendo una lanza. De sus espalda sobresalían dos alas color carmesí. Liberó a todos los aldeanos y todos aquellos que ayudaron también se transformaron. Castigaron a sus captores con métodos acordes a sus crímenes y de ahora en adelante eran reconocidas como las guardianas del reino e impartirían justicia contra toda la tiranía.